Una Filosofía de la Tecnología no consiste en simplemente analizar dispositivos técnicos bajo ciertos criterios epistemológicos. La reflexión filosófica sobre el mundo técnico sólo cobra sentido al interrogar por los modos en que estos artefactos configuran la experiencia del tiempo y del espacio, del cuerpo y del lenguaje y del yo y los otros. La Filosofía de la Tecnología, lejos de limitarse a una reflexión posterior al desarrollo técnico, acompaña su surgimiento desde el origen. Este pensamiento coextensivo hace explícitas algunas relaciones estrechas de la tecnología, como su dependencia de los condicionamientos científicos, las tensiones culturales que genera y las consecuencias ontológicas de sus producciones.
En este sentido, la Filosofía de la Tecnología no se trata de una disciplina auxiliar, sino de un campo fundamental que pone en cuestión las promesas, los riesgos y los supuestos metafísicos de cada innovación técnica. El problema no es si la tecnología “avanza”, sino en qué dirección, bajo qué lógicas y con qué fines.
Inspirada en tradiciones que van de Platón a Bacon, de Heidegger a Simondon, o de Ortega y Gasset a Han, este tópico propone un análisis crítico de los regímenes técnicos, entendido como los entramados de saber, poder, materialidad y sentido que constituyen toda forma tecnológica. En particular, las tecnologías digitales y las inteligencias artificiales plantean nuevos desafíos ontológicos, epistemológicos y éticos, que requieren ser abordados con categorías renovadas.
Algunas posibles preguntas guía:
- ¿Qué mundo construyen las tecnologías actuales y qué mundo podrían construir?
- ¿Qué tipo de racionalidad encarnan los sistemas algorítmicos?
- ¿Cómo evitar un fanatismo por la técnica sin caer en un rechazo tecnofóbico?
- ¿En qué medida las tecnologías afectan la noción de persona?
En la práctica, toda tecnología media: no solo entre fines y medios, sino entre lo visible y lo invisible, lo decible y lo indecible, lo posible y lo impensable. Por lo tanto, es necesario reconocer a la tecnología como una forma actual de eminente mediación simbólica. En este contexto, una Filosofía de la Tecnología real no puede contentarse con clasificar artefactos según un juicio crítico, sino que ha de buscar entender cómo esta sobre-naturaleza reconfigura los horizontes de lo pensable y lo vivible entre la invención técnica y un entendimiento del cosmos.
I carry always the invisible
I carry always the invisible
The things I know but do not know
And try to find, with a blind hand
In that country of the blind
That is the mind and all its thought
And every inner change of weather.
I tether the changing of light
Every shifting of sunsets towards night,
All those half lighted dreams before dawn
I make poems, give them homes.
Of the hieroglyphed lawn where the dogs scribbled by
Writing futures in dawn-frosted clover,
Down it goes, or it dies.
Annie Over. Hear the cries. Annie Over,
A ball, all alone, climbs the sky.
Sent by loud boy unseen
To some girl on the green on the far side of noon.
I stash them away
To reread them some day in some winter where night
Comes at three, and my reason to be
Is a ball that’s sky rover
Hurled invisibly high
From no hand to no catch.
It will stay there because
I can make the arc pause,
I cry freeze
And the ball in a poem
Stays suspended in trees
And will never come down.
So you see, it is true
I carry always the invisible to me
As you carry that invisible made visible in you.
Ray Bradbury
FUENTE
Ray Bradbury. I Live by the Invisible. New and Selected Poems (Cliffs of Moher: Salmon, 2002)
